Cuando Savannah sale del casino, las cámaras encuentran una imagen difícil de explicar: la heredera lleva sangre en el vestido y una esposa todavía cuelga de su muñeca. Maldita fortuna parte de ese momento para abrir las preguntas sobre lo sucedido durante siete días de cautiverio.

Myriam M. Lejardi sitúa el romance en un atraco donde Savannah ha permanecido retenida con otras diez personas. Los enmascarados buscan algo además de dinero y Fox, su líder, desarrolla una obsesión con ella. El conflicto sentimental queda así vinculado al encierro y al peligro, mientras la historia debe explicar los motivos de los asaltantes y de su atención a la heredera.