Orphea celebra la apertura de su festival de teatro la noche del 30 de julio de 1994. Mientras el pueblo espera al alcalde, un hombre busca a su mujer y encuentra su cadáver ante la casa del regidor; dentro, también han asesinado a la familia. Jesse Rosenberg y Derek Scott resuelven el caso, que parece quedar cerrado durante veinte años.

En La desaparición de Stephanie Mailer, esa certeza se rompe justo cuando Rosenberg se dispone a dejar la policía. Stephanie, una periodista, le asegura que identificaron al culpable equivocado y que la prueba estaba delante de ellos. Su desaparición pocos días después transforma la advertencia en una nueva urgencia: alguien que prometía explicar el pasado ya no está para hacerlo.

Joël Dicker conecta dos investigaciones y dos tiempos en una misma población de los Hamptons. Volver sobre el crimen significa revisar tanto las pistas como las conclusiones de quienes lo dieron por resuelto. La pregunta por Stephanie abre así otra más incómoda: cuánto puede resistir una historia oficial cuando aparece información que sus protagonistas no supieron ver.