Durante décadas, la alarma demográfica se ha asociado al crecimiento y a la presión sobre los recursos. En El planeta vacío, Darrell Bricker y John Ibbitson proponen mirar en otra dirección: la población mundial podría entrar en una fase de descenso, una tendencia que, según el planteamiento del libro, ya se aprecia en distintos lugares.

Beneficios y costes del cambio demográfico

Los autores examinan posibles efectos favorables de una población menor: menos riesgo de hambrunas, mejoras medioambientales y mejores salarios ante la reducción de la fuerza laboral. También relacionan la caída de la natalidad con mayores ingresos y autonomía para las mujeres. La misma transformación trae tensiones: el envejecimiento y la falta de trabajadores pueden debilitar la economía y aumentar las exigencias sobre la salud pública, fenómenos que el libro sitúa en Europa y en algunas zonas de Asia.