El hallazgo de Ella Reynolds ofrece dos problemas a los investigadores. El estanque del Parque Jackson lleva meses congelado, aunque la joven desapareció hace tres semanas; además, el cuerpo lleva ropa de otra chica cuya desaparición es mucho más reciente. La quinta víctima, de J. D. Barker, abre con esas pistas incompatibles un nuevo caso para Porter y su equipo, apartados por el FBI de la persecución de Anson Bishop.

Porter no abandona la búsqueda de Bishop, pero la continúa en secreto. Cuando sus superiores lo descubren, la suspensión separa su recorrido del de Clair y Nash, que siguen tras el asesino del lago. La doble investigación prolonga la historia de El Cuarto Mono en este segundo volumen: por un lado, un crimen reciente que hay que reconstruir; por otro, el rastro de un sospechoso que parece anticipar los movimientos de quienes lo buscan.