En los años sesenta, Gonzalo Suárez escribía al margen de las convenciones dominantes: mientras el realismo marcaba el paisaje literario, exploraba la literatura fantástica, la novela policíaca y el nuevo periodismo. El primer posmoderno, de Javier Cercas, propone leer esa trayectoria como la de un autor que anticipó caminos que después se volverían habituales.

La propuesta abarca también la experimentación formal: Cercas vincula la obra de Suárez con la metaliteratura y la narrativa pop, y subraya la convivencia de referencias tan dispares como Di Stéfano y James Joyce. El libro extiende esa mirada al cine de Suárez y plantea su lugar pionero en la cultura española como una clave para pensar la posmodernidad.