Cal Gadea tiene dieciséis años y una pregunta pendiente: por qué su padre abandonó a su madre y lo dejó fuera de su vida. Criado por sus abuelos, sigue unas pistas y una fotografía antigua hasta un puerto del Mediterráneo, donde encuentra a Asier Lerrant. Ese encuentro abre La hipótesis más peligrosa, de Arturo Pérez-Reverte.

Padre e hijo emprenden un viaje en velero relacionado con el tráfico de arte robado. La búsqueda de Cal se cruza con un enigma histórico y una trama policial; aprender a navegar implica también prever el peligro y descubrir las reglas con las que Lerrant afronta un mundo que el muchacho desconoce.

El título remite a una forma de prepararse: organizar el rumbo según lo probable sin olvidar aquello que, aunque menos esperado, podría ponerlo todo en riesgo. El Mediterráneo funciona como espacio de aventura y de memoria histórica. En la travesía, comprender a su padre y aprender a actuar ante la incertidumbre forman parte del mismo proceso de iniciación.