En la apacible localidad de Golden, la llegada de Theo, un hombre del que nadie sabe mucho, despierta la curiosidad de sus habitantes. Él hace más preguntas de las que responde, y su presencia empieza a alterar la rutina de una comunidad que aún no lo conoce.

Retratos que abren conversaciones

El punto de partida de sus encuentros es una cafetería donde cuelgan noventa y dos retratos de vecinos, realizados por un artista local. Conmovido por ellos, Theo decide comprarlos y entregarlos a las personas retratadas; cada entrega propicia una relación nueva y da lugar a historias compartidas.

Una historia de vínculos cotidianos

A través de ese recorrido, la novela pone el foco en la generosidad, la amistad y el valor de prestar atención a quienes nos rodean. La transformación de Golden nace de gestos concretos y de los vínculos que se forman entre Theo y sus habitantes.