La pantalla ofrece viajes, cuerpos y ropa que parecen componer vidas perfectas. La adolescente que protagoniza Redes pasa horas mirándolas y termina sintiéndose peor con la suya. Eloy Moreno coloca la comparación cotidiana con los influencers en el centro de esta historia.

La continuación de Invisible cambia la perspectiva infantil por la de una chica enfrentada a imágenes que considera inalcanzables. La pregunta por los «likes» conecta el reconocimiento en Internet con la felicidad. La novela parte de ese malestar para acercarse a una vida adolescente condicionada por lo que ve y por lo que cree que le falta.