Una sola escena reúne a más de cien sospechosos en El crimen del verano. El culpable reta al lector a encontrarlo mediante pasatiempos: cada solución permite tachar un nombre. La investigación por descarte da una finalidad común a los distintos juegos del cuaderno.

La propuesta para adultos incorpora crucigramas, sopas de letras, sudokus, pruebas de observación y otros enigmas. A diferencia de las doce escenas de Crímenes ilustrados que recuerda su descripción, este volumen concentra la pesquisa en un único crimen. Avanzar en las actividades significa también reducir la lista de posibles asesinos.