Una parcela donde vivir del propio trabajo: el proyecto de George y Lennie tiene una medida modesta, pero para ellos significa dejar atrás la búsqueda constante de un empleo. En De ratones y hombres, John Steinbeck sigue a dos trabajadores itinerantes unidos por una amistad que sostiene ese sueño. La llegada a un rancho de Soledad, en California, coloca sus esperanzas en un entorno donde no controlan las condiciones de su vida.

La necesidad de protegerse y seguir juntos da al relato un centro íntimo. George acompaña a Lennie, especialmente vulnerable, mientras ambos tratan de encontrar un lugar en el que asentarse. La novela enfrenta la precariedad de sus circunstancias con la posibilidad de un futuro compartido, y concede espacio narrativo a quienes suelen permanecer en los márgenes. Ese contraste permite entrar en la historia sin anticipar el desenlace que pondrá a prueba su vínculo.