Martha y Thomas pertenecieron a la vanguardia artística y cultural, pero alcanzar los setenta años no les ha dado una explicación para el mundo que ahora observan. En Una familia moderna, Julia Navarro lleva ese desconcierto al lugar más cercano: una familia donde cada generación ha entendido de otra manera lo que significa cambiar las reglas.

Martha desarrolló su carrera como primera bailarina y Thomas ha dedicado su vida a la filosofía. Su hija Felicitas dirige un canal digital y ha elegido la maternidad en solitario. Penny, la nieta adolescente, desafía a su vez las convenciones de los adultos que la rodean. La distancia entre los escenarios, la universidad y las pantallas forma parte de las distintas experiencias que conviven en la casa.

La identidad y el paso del tiempo se cruzan con una contradicción: quienes antes cuestionaron lo establecido también pueden sentirse desorientados ante los cambios de otros. La novela sitúa esa tensión dentro de los vínculos familiares, donde entender el presente implica reconocer que las experiencias propias ya no son la única medida de lo moderno.