Poppy y el príncipe Casteel tienen asuntos urgentes que resolver antes de disfrutar de su amor: liberar al hermano de él y encontrar al de ella. Pero la misión se cruza con una verdad que transforma el horizonte de ambos: Poppy es la regente legítima de Atlantia, y la corona le pertenece por derecho propio. Así arranca el tercer libro de la saga De sangre y cenizas, de Jennifer L. Armentrout.

Aceptar el trono no es una simple cuestión de destino. Poppy siempre ha querido decidir sobre su propia vida, y ahora debe escoger entre renunciar a su herencia o convertirse en la Reina de Carne y Fuego. Alrededor de esa elección afloran los secretos y pecados del reino, mientras un poder olvidado amenaza con impedir que llegue a coronarse.

La amenaza también alcanza a Atlantia desde el oeste, donde la Reina de Sangre y Cenizas lleva siglos preparando sus propios planes. Para hacerle frente, Poppy y Casteel contemplan un viaje a las Tierras de los Dioses con el propósito de despertar al rey. La sinopsis plantea así una aventura de intrigas dinásticas, fuerzas divinas y lealtades puestas a prueba, con el destino de la pareja y el del reino estrechamente entrelazados.