Alba lleva un volcán dentro, entre el ombligo y las costillas: cuando se enciende, estalla y la deja asustada. Tengo un volcán, escrito por Míriam Tirado e ilustrado por Joan Turu, parte de esa imagen concreta para acercar a los más pequeños una emoción intensa: el enfado.

La historia presenta la respiración consciente como recurso para trabajar las emociones y compartir la lectura entre adultos y niños. Su formato de cartón se combina con un relato y una doble página con consejos de la autora, de modo que el cuento abre también un espacio de conversación en familia.