Un mensaje que no llega o un error pasado pueden alimentar bucles de pensamiento que crecen hasta ocuparlo todo. Que se pare la mente que me bajo parte de esa experiencia cotidiana y plantea una alternativa a intentar silenciar la mente a voluntad: aprender a convivir con lo que pensamos sin quedar a merced de ello.

Lorena Gascón propone reconocer cuándo se está alimentando ese bucle y tomar distancia de los pensamientos. Para acercar estas ideas, recurre a casos ficticios y a un tono desenfadado, con imágenes que comparan la actividad mental con una rueda de hámster o una rave.