La sucesión imperial se disputa antes de que muera el emperador. Mientras los príncipes compiten por el poder en la dinastía Azalea, la corte también lucha por el lugar de futura emperatriz. Wei Yin, una concubina de origen campesino alejada de su familia, entra en La emperatriz poeta desde una posición de desprotección: no cuenta con un título ni con aliados que la amparen.

Shen Tao coloca en sus manos una posibilidad distinta de las alianzas de palacio. Wei Yin aprende una habilidad vetada a las mujeres, una magia poética capaz de convertir las palabras en un arma. Componer un poema con poder para matar incluso al próximo emperador vincula su supervivencia con la disputa por el futuro de la nación. La premisa cruza así el arte de escribir con las intrigas de una corte en peligro de guerra civil.