La familia Carver se muda a la costa para alejarse de la guerra. Debería ser un comienzo más seguro, pero la casa a la que llegan conserva una historia que nadie ha conseguido dejar atrás. En El príncipe de la niebla, Carlos Ruiz Zafón convierte ese refugio junto al mar en el punto de partida de un misterio ligado a la muerte de un niño.

Jacob, hijo de los anteriores propietarios, murió ahogado. Su presencia parece seguir en el nuevo hogar de los Carver, y las circunstancias de lo ocurrido se resisten a una explicación. El pasado no es solo un recuerdo de quienes vivieron allí: aparece como una amenaza sobrenatural que alcanza a los recién llegados y altera la seguridad que buscaban.

Max y su hermana Alicia conocen a Roland mientras intentan comprender qué sucede. El peligro acaba tomando el nombre del Príncipe de la Niebla, un personaje capaz de conceder deseos y exigir un precio por ellos. El pacto introduce una inquietud distinta de la guerra que han dejado atrás: una promesa puede seguir teniendo consecuencias cuando quienes la hicieron ya creían haberse librado de ella.

La novela reúne una casa marcada por una pérdida, el paisaje costero y una magia que irrumpe en la vida de sus protagonistas. La búsqueda de respuestas une a los jóvenes y los acerca a un acuerdo anterior a su llegada. En ese cruce entre misterio y fantasía, la pregunta no es únicamente quién fue Jacob, sino hasta dónde puede alcanzar la deuda que deja un deseo.