Ángel Martín, reconocido por su trayectoria en el humor y su libro Por si las voces vuelven, estrena ficción con una propuesta que aborda el cambio vital a través de la cotidianidad. La obra se centra en Abel, descrito como un individuo solitario y «apagasueños», cuyo único objetivo es evitar que le molesten, pero que verá su rutina desbordada por eventos que escapan a su control.

La trama se despliega durante un trayecto de tren, un espacio reducido donde el autor condensa recuerdos, decisiones pasadas y momentos de incomodidad social. Esta estructura permite explorar cómo los planes frustrados y los ridículos cotidianos marcan el rumbo de la vida de un protagonista que busca, en vano, mantener una distancia segura ante el mundo.

Tras consolidarse con sus libros de no ficción sobre la salud mental, como Por si las voces vuelven y Detrás del ruido, Ángel Martín incursiona en la novela con esta historia. La obra explora la pérdida, la amistad y el amor, logrando un tono que equilibra la ligereza narrativa con la profundidad emocional.