En Como bestias, lo que se cuenta de un lugar importa tanto como lo que ocurre en él. Una niña aparece en un pueblo de montaña donde vive un joven dotado de una fuerza extraordinaria y de capacidad para curar animales. Su presencia desencadena rumores en una comunidad atravesada por leyendas y sospechas.

Violaine Bérot construye la narración con voces de vecinos interrogados por la policía y con intervenciones de un coro. La investigación proporciona un marco al relato; los dones del joven y las historias del valle abren otra posibilidad, la de la fábula. Esa convivencia entre declaraciones y elementos insólitos define la propuesta de la novela.