En Yo, traductor, Javier Pérez Alarcón lleva al cómic preguntas concretas sobre la traducción audiovisual: cómo se adaptan los insultos, por qué difieren subtítulos y doblaje, y quién decide los títulos. La obra combina divulgación y humor para acercarse a un oficio poco visible en la circulación de películas y series.

Un ensayo dibujado sobre la traducción

Pérez Alarcón firma el guion y Raúl Salazar realiza el dibujo. El libro presenta el trabajo de traducción y subtitulado, y también trata la posedición y la inteligencia artificial. Su formato de ensayo en cómic permite explicar aspectos del sector mediante preguntas y situaciones vinculadas a los contenidos audiovisuales.

El enfoque incluye una mirada crítica a las condiciones laborales de la traducción y al uso de la inteligencia artificial en el sector. El humor acompaña la exposición de esos asuntos, sin apartar el libro de su propósito divulgativo: mostrar decisiones y tareas que intervienen antes de que una obra llegue a la pantalla.