César Mallorquí: la libertad de contar historias entre géneros
César Mallorquí ha pasado por el periodismo, la publicidad y la ficción. Su narrativa juvenil combina aventura, misterio y fantasía, con una atención constante a la curiosidad del lector.
Para César Mallorquí, escribir para jóvenes permite moverse entre géneros. La aventura, el misterio, el romance y la imaginación fantástica caben en una misma trayectoria sin que el destinatario imponga una fórmula única. En la entrevista publicada por la revista Letra 15 explica esa libertad y señala una exigencia concreta: mantener interesado a un lector que todavía está formando sus hábitos. Contar una historia implica encontrar un motivo para que quiera seguir leyendo.
Mallorquí nació en Barcelona en 1953 y creció en Madrid. Su padre, José Mallorquí, creador de El Coyote, trabajaba como escritor en casa. El contacto cotidiano con los libros y con ese oficio forma parte de la explicación que el propio autor ofrece sobre su vocación. Más tarde estudió Periodismo y trabajó como reportero, creativo publicitario y guionista. Su carrera literaria reúne esa experiencia profesional con un interés persistente por la ciencia ficción y la fantasía.
Imaginación y trabajo
Entre sus lecturas de formación menciona a Borges y Ray Bradbury, junto con Julio Verne y escritores de humor. Al hablar de Borges destaca la abundancia de ideas de sus relatos y la costumbre de regresar a ellos; Verne aparece unido a su infancia lectora. Son afinidades que Mallorquí reconoce, sin que conviertan cada una de sus novelas en la continuación de un solo modelo. Su bibliografía abarca cuentos y novelas dirigidos a públicos diversos.
Su método combina una estructura previa con cambios durante la escritura. Antes de comenzar necesita reconocer el inicio, el final y los principales momentos de la historia; después desarrolla aspectos que no estaban resueltos y modifica el recorrido cuando la narración lo exige. Esa flexibilidad convive con el trabajo de sentarse a escribir y revisar. En sus explicaciones, imaginar un argumento y llevarlo a la página son actividades relacionadas, pero tienen dificultades diferentes.
El misterio como puerta de entrada
La publicación de El último trabajo del señor Luna, La cruz de El Dorado, La catedral y Las lágrimas de Shiva consolidó su presencia en la narrativa juvenil. Esta última, aparecida en 2002 y distinguida con el Premio Edebé, es la novela que el autor identifica como la más leída y vendida de su producción. La investigación de un secreto familiar durante un verano en Santander reúne intriga, descubrimiento y relaciones entre adolescentes. Su lugar en las lecturas escolares también ha propiciado encuentros entre el escritor y sus lectores.
Mallorquí distingue esa popularidad de su propia preferencia literaria: considera La isla de Bowen, reconocida con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 2013, su mejor novela. También explica que demoró una continuación de Las lágrimas de Shiva hasta encontrar un argumento que aportara algo nuevo. Es una forma concreta de entender la aventura narrativa: aprovechar la curiosidad que despiertan los personajes sin limitarse a repetir aquello que ya funcionó.
Fuentes y referencias
Bibliografía en el catálogo

Las lágrimas de Shiva
César Mallorquí
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