La vida de Rina cambia cuando Velkan, un vampiro con numerosos crímenes a sus espaldas, la involucra en un asunto personal: alguien le ha robado algo de gran valor y necesita encontrar a los culpables. Hasta entonces, ella solo había tratado con vampiros desde su puesto en una centralita nocturna. En Saciar a la bestia, esa cercanía forzada pone a prueba el rechazo de Rina hacia los monstruos y su propia atracción por la oscuridad.

La historia contrapone el rencor de Rina hacia los vampiros con su interés por lo sobrenatural, y plantea un vínculo con Velkan que la enfrenta a impulsos que intenta contener. La sinopsis sitúa ese conflicto en un romance paranormal de tono oscuro entre una humana y un vampiro.