En la víspera de una boda, dos amantes huyen y ponen en crisis los compromisos que rodean a la pareja. Federico García Lorca parte de una noticia aparecida en la prensa para construir el conflicto de Bodas de sangre, sin reducirlo a una fuga: el deseo irrumpe en un mundo donde las obligaciones pesan sobre las decisiones personales.

La obra enlaza libertad, simbolismo y muerte en un drama de pasiones intensas. La luna acompaña la acción como una presencia asociada a la muerte, mientras la realidad de partida adquiere forma poética; así, el conflicto íntimo se abre a las tensiones de la comunidad rural en que transcurre.