En el castillo de Vicente, el vampiro ha perdido los dientes. Los Zoopencos siguen las pistas para resolver el misterio de los colmillos desaparecidos, en una aventura entre sombras, tumbas y telarañas que deja abierta la pregunta de qué ha sucedido.

La propuesta acompaña la historia con letra mayúscula y texto rimado, además de actividades relacionadas con las palabras y la aventura. Unas páginas desplegables permiten escoger entre dos finales: la investigación también invita a participar en cómo termina el relato.

Al frente del caso hay tres detectives animales: un murciélago, una hiena y un cerdo. Su humor alocado y surrealista contrasta con la atmósfera de misterio, en una lectura planteada para que niños y niñas desde los cinco años se acerquen a la lectura autónoma.