El mundo de Cormac McCarthy está poblado por personajes que viven en los márgenes: hombres separados de su comunidad, viajeros en territorios hostiles y familias que intentan conservar algún vínculo cuando todo se descompone. Tennessee y la frontera entre Estados Unidos y México ocupan lugares distintos en esa escritura. La dureza de sus historias se acompaña de una prosa compleja, atenta al paisaje y capaz de alternar la materia cotidiana con preguntas sobre la violencia y la muerte.

Nacido en Providence en 1933, McCarthy creció en Knoxville tras el traslado de su familia. Durante sus años de formación publicó relatos en la revista de la Universidad de Tennessee. Su primera novela, El guardián del vergel (1965), abrió una relación duradera con el editor Albert Erskine, que continuaría hasta Meridiano de sangre. Antes de alcanzar un público amplio, sus libros recibieron reconocimientos y ayudas que le permitieron seguir escribiendo. El éxito comercial llegó mucho después de su debut.

Una escritura arraigada en el territorio

La oscuridad exterior, Hijo de Dios y Suttree pertenecen a la etapa vinculada al sur de los Apalaches. En la última, un hombre se aparta de su familia y vive junto al río Tennessee entre personas excluidas de la vida acomodada de Knoxville. McCarthy trabajó durante años en esa novela. El río y la ciudad forman parte de una narración que reúne experiencias, personajes y espacios de la región donde transcurrió buena parte de su vida.

El desplazamiento hacia el suroeste cambió la geografía de su ficción. Meridiano de sangre (1985) sigue a un muchacho entre mercenarios que persiguen y matan indígenas en la frontera del siglo XIX. La conquista del Oeste aparece ligada a la brutalidad de sus protagonistas. Después, Todos los hermosos caballos, En la frontera y Ciudades de la llanura desarrollaron otras historias entre Texas y México. La Trilogía de la frontera amplió sus lectores; el primer volumen obtuvo el National Book Award en 1992.

Otros caminos de la supervivencia

No es país para viejos nació como proyecto de guion antes de convertirse en novela. Su historia de persecución llegó después al cine de la mano de los hermanos Coen. La carretera situó el viaje en un paisaje posterior a una catástrofe: un padre y su hijo avanzan entre ruinas y escasez. Publicada en 2006, recibió el Pulitzer de ficción en 2007. El cuidado entre ambos constituye una tensión concreta dentro de un mundo donde sobrevivir no garantiza conservar la humanidad.

La obra de McCarthy también dejó un rastro material que permite conocer su elaboración. Los fondos de las Wittliff Collections conservan manuscritos, guiones y correspondencia; la Cormac McCarthy Society impulsa el estudio de su biblioteca y mantiene una revista y encuentros dedicados a su escritura. Esa combinación de novelas, documentos de trabajo y lecturas críticas abre distintas entradas a una trayectoria que terminó con su muerte en 2023.