En A 55 millas por hora (2026), Guillermo Fesser convierte el recorrido pausado por carreteras comarcales estadounidenses en el marco de un libro sobre la presencia hispana en Norteamérica. La sinopsis editorial anuncia que el viaje reunirá episodios históricos y sostiene que la contribución hispana fue decisiva para la independencia de Estados Unidos. Entre los ejemplos que presenta están Juan Rodríguez, llegado a Manhattan desde Santo Domingo en 1613, y la circulación de pesos españoles en las colonias británicas. Son asuntos que la descripción propone explorar; el planteamiento del libro, publicado por Contraluz, enlaza así el viaje por el territorio con una revisión de su historia.

De Gomaespuma a los libros sobre Estados Unidos

La trayectoria pública de Fesser está ligada a Gomaespuma, el programa que creó con Juan Luis Cano. El dúo estuvo en antena de 1982 a 2007 y pasó por Antena 3 de Radio, M80 y Onda Cero. Esa experiencia radiofónica convivió con el trabajo televisivo y con una escritura que aborda distintos formatos, sin limitarse a la crónica. En A cien millas de Manhattan (2008), Fesser reunió características de la cultura estadounidense e historias personales de personas que había conocido: el libro ya situaba su interés en Estados Unidos, aunque con un enfoque distinto al recorrido histórico anunciado para su obra de 2026.

Historias, personajes y colaboración cinematográfica

Los libros de Fesser también parten de personajes concretos. Cuando Dios aprieta, ahoga pero bien (1998) recoge las memorias de Cándida Villar, asistenta de la familia Fesser; más tarde, él dirigió la adaptación cinematográfica. En Marcelo (2022), una novela, las conversaciones entre el barman del Oyster Bar de la estación Grand Central y sus clientes articulan un recorrido por la cultura estadounidense y la latina. Fuera de la literatura, Fesser ha escrito guiones junto con su hermano, el director Javier Fesser, para películas como El milagro de P. Tinto y La gran aventura de Mortadelo y Filemón. La variedad de estos trabajos se aprecia en sus formas —memorias, novela y guion—, no en una sola etiqueta para el conjunto.