En ¡Viva Rusia! Rafael Azcona retomó, junto a Luis García Berlanga, las andanzas de los Leguineche en el guion pensado como cuarta entrega de la saga iniciada con La escopeta nacional. La película no llegó a realizarse. El texto, completado con la intervención de Jorge Berlanga y Manuel Hidalgo, se publicó en 2022: permite conocer el final previsto para aquella historia, ambientada en la transición española a la democracia.

De las novelas al cine

Nacido en Logroño en 1926, Azcona llegó a Madrid en 1951 con la aspiración de trabajar como escritor. Publicó Vida del repelente niño Vicente en 1955 y colaboró en revistas como La Codorniz y en el diario Pueblo. En esos primeros textos ya aparecen la sátira y la ironía que caracterizarían también su trabajo para el cine, junto con el humor negro y la atención a las frustraciones de las clases medias.

Una escritura entre la sátira y el retrato social

Novelas como El pisito, Los ilusos y Los europeos muestran la vertiente narrativa de Azcona; Los ilusos retrata las tertulias y veladas poéticas del Madrid bohemio de los años cincuenta. En su obra, la ironía y el humor negro acompañan asuntos como la vejez, la muerte y las dificultades de la vida cotidiana. También colaboró con Marco Ferreri en adaptaciones de sus libros, entre ellas El pisito y El cochecito, y con Berlanga en películas como Plácido, El verdugo y La escopeta nacional.

Un legado de múltiples facetas

Azcona también escribió poesía, dibujó y publicó artículos y viñetas. La Biblioteca Rafael Azcona de Logroño conserva su colección personal, formada por libros, revistas, documentos, imágenes y objetos de trabajo; el conjunto da cuenta tanto de sus lecturas como de sus distintas actividades creativas. Su trayectoria recibió, entre otros reconocimientos, el Premio Nacional de Cinematografía en 1982 y el Goya de Honor en 1998. Murió en Madrid en 2008.