En La vida que no se dice, su primera novela, Ylena Aguilar Murga sitúa el conflicto en una vida que desde fuera parece funcionar: Matilde tiene un matrimonio estable, dos hijos y un trabajo que conoce bien, pero empieza a advertir que sostener sus responsabilidades no equivale a estar presente en su propia vida. La narración se fija así en una crisis íntima que no nace de una ruptura repentina, sino de un desgaste difícil de nombrar.

Una trayectoria entre relatos y novela

Aguilar Murga nació en Tarragona en 1984 y estudió Relaciones Laborales y Prevención de Riesgos Laborales en la Universitat Rovira i Virgili. Su recorrido literario incluye el cuento infantil El jardí del drac y dos relatos publicados en obras colectivas en 2025 y 2026. En 2004 obtuvo el Premio Universitario de Relato Corto de la URV. La vida que no se dice, publicada por Caligrama en 2026, amplía esa trayectoria con su primera novela.

Los silencios de Matilde

La novela observa la convivencia doméstica, la maternidad y un matrimonio en el que la falta de conflicto no garantiza una presencia real. Un viaje profesional a Irlanda desplaza a Matilde de su entorno habitual y abre un espacio para escuchar sus propias necesidades y relacionarse sin tener que sostenerlo todo. En ese recorrido, la historia aborda el silencio cotidiano y la posibilidad de dejar de aplazarse, sin presentar la transformación como un drama estruendoso.