Tres puertas al misterio: Mad Mabel, La inquilina y El problema final
Un pasado criminal que vuelve a llamar la atención, una habitación alquilada que altera la vida de su dueño y un asesinato en una isla aislada: tres premisas distintas para entrar en el misterio.
Por dónde empezar
Si buscas un misterio ligado a un pasado que amenaza con salir a la luz, Mad Mabel, de Sally Hepworth, presenta a Elsie Mabel Fitzpatrick, una mujer de 81 años cuya tranquilidad vecinal se altera cuando aparece muerto un vecino. Décadas antes, bajo otro nombre, fue conocida como Mad Mabel Waller, la australiana más joven condenada por asesinato; ahora los rumores, la policía y los medios vuelven a rodearla.
Recorrido recomendado
Para un punto de partida centrado en una casa inquietante, La inquilina, de Freida McFadden, pone a Blake Porter ante una crisis económica y una habitación que decide alquilar a Whitney. A partir de ahí, el mal olor persistente, los ruidos nocturnos y el cambio de actitud de los vecinos alimentan la sospecha de que alguien conoce sus secretos. Esta puerta conviene si te atrae el suspense que nace de señales perturbadoras en el propio hogar.
Una isla sin salida
Si prefieres un enigma de habitación cerrada, El problema final, de Arturo Pérez-Reverte, sitúa a nueve huéspedes en la isla griega de Utakos durante un temporal, en junio de 1960. La muerte de Edith Mander parece un suicidio, pero ciertos indicios llevan a Hopalong Basil, un actor que interpretó a Sherlock Holmes en el cine, a emplear sus habilidades deductivas. El aislamiento convierte a los presentes en sospechosos y plantea el misterio como un duelo de ingenio entre quien cuenta y quien lee.