El enigma como puerta de entrada

La selección reúne tres relatos en los que una pregunta difícil de resolver pone en marcha la acción, aunque cambian el tono, los protagonistas y el alcance de cada pesquisa. En El caso de las mascotas desaparecidas, Patricia García-Rojo plantea un misterio de aire fantástico protagonizado por jóvenes detectives; Las que no duermen. Nash, de Dolores Redondo, cruza una investigación criminal con una leyenda de brujería; y El juego del alma, de Javier Castillo, construye un thriller alrededor de dos casos y de una posible conexión entre ellos.

Detectives entre lo insólito y lo cotidiano

En El caso de las mascotas desaparecidas, Ulises, Nora y Bruno Misterio se enfrentan a una desaparición que parece desafiar la lógica: los animales de la ciudad aparecen convertidos en lechugas. Los acompaña Bobo, un perro que habla y cuya nariz pita cuando encuentra una pista; la premisa combina investigación, humor y elementos fantásticos en una aventura para lectores jóvenes.

Una investigación entre ciencia y leyenda

En Las que no duermen. Nash, la psicóloga forense Nash Elizondo estudia una leyenda sobre brujería en la sima de Legarrea, en Navarra. Allí encuentra el cadáver de Andrea Dancur, desaparecida tres años antes, y el hallazgo lleva a reabrir el caso. La investigación enlaza método científico, psicología de los implicados y misterios ancestrales, mientras Nash se adentra en un territorio descrito como mítico y hostil.

Dos pistas que se cruzan

En El juego del alma, ambientado en Nueva York en 2011, Miren Triggs, periodista de investigación, recibe la fotografía de una adolescente atada y amordazada, marcada con el nombre Gina Pebbles y el año 2002. Junto a Jim Schmoer, su antiguo profesor de periodismo, sigue esa pista mientras investiga la crucifixión de otra joven. El relato plantea si ambos casos están conectados y sitúa parte del enigma en una institución religiosa marcada por los secretos.