En el mundo de Angélica, la catástrofe climática trastorna las estaciones y obliga a pasar días encerrados. La pregunta «¿con quién pasarías el fin del mundo?» deja de ser un juego hipotético: en Madrid, Manu y Susana —vecinos, amigos y amores— representan una respuesta posible, hecha de momentos compartidos incluso durante la emergencia.

Vínculos a través de la distancia

Antes de responder, Angélica regresa a México con esa pregunta consigo. El relato enlaza ambos lugares y acompaña su persistencia más allá del colapso global, mientras los afectos entre los tres ponen en primer plano la frontera imprecisa entre amistad y amor.

Una historia de comienzos posibles

Dividida en tres partes, la novela se desplaza entre lugares, géneros literarios y temporalidades. La crisis convive así con una exploración de las maneras de querer y de narrar, y con la posibilidad de pensar futuros y comunidades aun en medio de la incertidumbre.