En el quinto piso de la mazmorra, el objetivo parece claro: capturar cuatro castillos en quince días para abrir las escaleras. Pero la misión arranca con un fracaso casi inmediato y pronto revela un escenario poco convencional: una fortaleza volante ocupada por gnomos guerreros, un castillo de arena, un submarino ruinoso y una cripta encantada llena de trampas.

Carl y su equipo no podrán resolverlo todo por su cuenta. Para avanzar necesitarán la ayuda de otros mazmorreros de bajo nivel, también encerrados en la burbuja; la colaboración se vuelve indispensable y, a la vez, deja abierta la pregunta de si pueden confiar unos en otros. El portal de los dioses ferales, cuarta entrega de la serie Carl el Mazmorrero, plantea así una aventura de objetivos encadenados y alianzas inciertas.