En Djalminha: ¡Es de otra galaxia!, Javier Guillén pone el foco en una manera de jugar que no se conforma con la eficacia: el fútbol aparece como una búsqueda de belleza y de momentos capaces de perdurar en la memoria de quienes los presencian.

Un juego fuera de la rutina

El retrato destaca su rebeldía frente a manuales, tácticas y entrenadores, y presenta esa voluntad de apartarse de lo establecido como parte de su atractivo en el campo. El legado de Djalminha se mide aquí menos por las estadísticas o los trofeos que por la alegría que sus destellos dejaron en los estadios y entre los hinchas.