En Los girasoles ciegos (2004), cuatro relatos sobre la Guerra Civil y sus consecuencias se sostienen por separado y, a la vez, forman un conjunto: sus personajes atraviesan distintas formas de derrota. Fue el único libro de narrativa que publicó Alberto Méndez, nacido en Madrid en 1941 y fallecido en 2004, cuya trayectoria profesional estuvo estrechamente ligada al mundo editorial.

Un libro de relatos que se enlazan

La unidad del volumen no depende de una sola trama, sino de motivos que reaparecen entre historias distintas. El crítico Fernando Valls lo describió como un ciclo de cuentos: cada pieza conserva su entidad, pero el conjunto produce otro sentido. Los relatos sitúan la derrota en escenarios y experiencias diversos, desde la rendición de un capitán hasta la huida de un republicano y la represión de la posguerra.

Memoria y recursos narrativos

La memoria de los vencidos atraviesa el libro sin borrar las diferencias entre sus historias. En una entrevista, Méndez explicó que en tres relatos empleó una forma semejante a fragmentos de memoria o documentos, recurso que le permitía combinar elementos reales con la invención. También contó que redujo versiones más extensas durante la revisión. En su descripción de la escritura, defendió un lenguaje preciso y llano, sin renunciar a la riqueza expresiva.

Una trayectoria ligada a la edición

Antes de publicar el libro, Méndez trabajó durante décadas en el sector editorial y fue cofundador de Ciencia Nueva. Los girasoles ciegos recibió el Premio Setenil en 2004 y, tras su muerte, el Premio de la Crítica de Narrativa y el Premio Nacional de Narrativa en 2005. La obra llegó también al cine en una adaptación dirigida por José Luis Cuerda, con guion de Cuerda y Rafael Azcona.