Antes de dedicarse a la literatura, Arturo Pérez-Reverte trabajó durante veintiún años como reportero de guerra. Su biografía recoge la cobertura de dieciocho conflictos armados. Enviado especial está ligado a ese oficio, mientras Línea de fuego lleva a la ficción un episodio de la Guerra Civil de 1938. Son formas diferentes de acercarse a la guerra: la trayectoria del periodista y el relato construido por el novelista.

La aventura y el mar

La aventura histórica atraviesa la serie de El capitán Alatriste. El escenario marítimo aparece, por su parte, en La isla de la mujer dormida, situada en el Egeo durante la Guerra Civil. Esos títulos permiten recorrer dos ámbitos de su narrativa sin convertir sus argumentos en una explicación única de todos sus libros.

Un nuevo viaje por el Mediterráneo

La hipótesis más peligrosa, anunciada por Alfaguara para el 20 de octubre de 2026, vuelve al Mediterráneo. Cal Gadea se embarca con un padre al que apenas conoce, en un viaje vinculado al tráfico de arte robado. El aprendizaje del adolescente y la relación familiar forman parte de esta nueva historia de iniciación. Pérez-Reverte mantiene además una actividad pública en torno a la literatura como cofundador y editor de Zenda y como miembro de la Real Academia Española.