La investigación arranca con un hallazgo estremecedor: en una furgoneta abandonada en Madrid, Elena Blanco encuentra a un hombre asesinado y con un feto en el vientre; las pruebas de ADN indican que es su hijo biológico. Cuando aparece otra víctima en A Coruña, la Brigada de Análisis de Casos busca el vínculo entre ambos crímenes y el paradero de las madres. Las preguntas sin respuesta impulsan el caso, mientras los indicios apuntan hacia una organización peligrosa.

El caso policial avanza junto a una fractura íntima: la relación entre Elena y Zárate se vuelve más complicada. Así, la pesquisa no se limita a seguir las pistas de los asesinatos, sino que comparte espacio con las tensiones personales de quienes integran el núcleo de la historia. Es la cuarta entrega de la serie protagonizada por la inspectora Elena Blanco.