¿Hasta dónde puede llegar una máquina al imitar el pensamiento humano? En La nueva mente del emperador, Roger Penrose pone en cuestión la idea de que los ordenadores puedan realizar todo lo que hace la mente: jugar al ajedrez, sostiene, no equivale necesariamente a comprender el juego como una persona. Su ensayo aborda así una disputa sobre los límites de la inteligencia artificial y la naturaleza de la comprensión.

Para desarrollar su argumento, Penrose enlaza campos que suelen estudiarse por separado: la máquina de Turing, el teorema de Gödel y la estructura del cerebro aparecen junto a los agujeros negros, la radiación de Hawking, la entropía y la mecánica cuántica. El recorrido sitúa el problema de la mente en la intersección de las matemáticas y la física, y propone una lectura amplia sobre qué puede explicar una máquina y qué aspectos del pensamiento podrían quedar fuera de esa explicación.