La ficción entra en casa

Una hija tiene que hacerse responsable de un padre que actúa como el detective inventado por él mismo. Ese vínculo sitúa el caso de Todas las noches, todas las ciudades dentro de una relación familiar: Nash Elizondo queda implicada en un misterio que la policía investiga y que Benedict Newman cree poder resolver desde una identidad ficticia. La pregunta por el culpable convive, desde el comienzo, con la pregunta por quién es ese padre.

Investigar a los propios

En Los Huérfanos, Laura Pastor encuentra conexiones entre un asesinato y su familia. El pasado de tres niños de un orfanato de Belfast, ahora al frente de una organización criminal, se cruza con los secretos de los Pastor. La lealtad se plantea aquí entre la investigación judicial y los vínculos personales, una forma de llevar el misterio hacia quienes deberían estar más cerca.

Lo que deja un secreto

Las lágrimas de Shiva aporta otra escala a la selección: un objeto desaparecido durante setenta años y las historias que quedaron alrededor de él. El componente sobrenatural acompaña un pasado de amores, venganzas y ausencias. Estas tres novelas se reúnen por el lugar que conceden a los vínculos y secretos en su premisa, aunque los planteen desde la identidad, el crimen organizado o el misterio juvenil.