En La Biblioteca de la Medianoche, una elección vital se vuelve una estructura narrativa: Nora accede a libros que le permiten ensayar existencias distintas, nacidas de decisiones que tomó o dejó de tomar. Matt Haig sitúa la historia en una biblioteca fantástica entre la vida y la muerte, pero su interés dramático está en lo que cada alternativa le hace reconsiderar a la protagonista. El dispositivo de los libros no borra el arrepentimiento; lo convierte en una experiencia que puede recorrer. La novela ganó el Goodreads Choice Award de ficción, según la información biográfica del autor.

Ficción que abre preguntas

Marina Sanmartín sitúa La Biblioteca de la Medianoche cerca de la narrativa de desarrollo personal, dentro de una trama fantástica. Haig distingue en su conversación con ella dos tareas de la escritura: la ficción plantea preguntas y el ensayo busca respuestas. Esa diferencia ayuda a situar la novela junto a su no ficción, sin reducir ambas a una misma forma de contar.

De la memoria a la novela

Razones para seguir viviendo, aparecido en 2015, pertenece a la memoria y aborda la experiencia de Haig con la depresión. The Profile destaca el papel de la lectura y la escritura en ese recorrido. La experiencia personal tiene aquí un estatuto diferente al de la biblioteca imaginaria de Nora: el libro se presenta como memoria, no como una ficción sobre vidas alternativas.

La edad y el escenario en La vida imposible

En La vida imposible, la protagonista ya no es una mujer joven ante un abanico de vidas hipotéticas, sino Grace Winters, una viuda mayor que se siente responsable de la muerte de su hijo. Una herencia la lleva a viajar a Ibiza; allí, la historia incorpora paisajes submarinos y elementos sobrenaturales. Sanmartín recoge la explicación de Haig sobre su elección de una protagonista anciana: quería narrar a alguien que deja atrás lo conocido desde una etapa de la vida en la que podría parecer que solo queda mirar hacia el pasado. También cuenta que la perspectiva de Grace le permitió apartarse de los estereotipos asociados a la isla. El escenario, así, no funciona solo como decorado: condiciona el punto de vista de esta historia concreta.

Varios públicos, distintas formas

La trayectoria de Haig reúne narrativa para adultos y para niños, además de no ficción. Los humanos, Los Radley y Cómo detener el tiempo forman parte de su trabajo novelístico; El chico que salvó la Navidad tuvo una adaptación cinematográfica. Esa variedad permite situar sus títulos en ámbitos distintos sin atribuir a todos una única intención o una fórmula literaria común.

El recorrido de una novela

Al conversar con Leslie A. Lindsay en 2020, Haig explicó que la biblioteca había sido un refugio durante su infancia y que le parecía una imagen adecuada para explorar vidas alternativas. También contó que el cambio de un narrador masculino a Nora le ayudó a tomar distancia de sí mismo. Son decisiones concretas en la construcción de La Biblioteca de la Medianoche, donde un espacio conocido sirve como acceso a otras posibilidades.