Cinco adolescentes que no se conocían coinciden en un centro cívico tras recibir el consejo de adultos en quienes confían. Antón, Runa, Carla, Amina y Nico han vivido situaciones vinculadas con la discriminación, la discapacidad o el maltrato familiar; en las reuniones, sus experiencias empiezan a hacerse oír.

Sandra, la trabajadora social que conduce los encuentros, ofrece el marco para que el grupo comparta sus vivencias. Pero su tarea no está libre de conflicto: arrastra heridas aún abiertas y duda de su capacidad profesional frente a los adolescentes. Así, la novela entrelaza la vulnerabilidad de quienes buscan apoyo con la de quien intenta acompañarlos, sin anticipar cómo se resolverá esa tensión.