Elsie Mabel Fitzpatrick, de 81 años, lleva una vida independiente en un suburbio de Melbourne hasta que aparece muerto un vecino. La noticia reactiva el recuerdo de quien fue conocida como Mad Mabel Waller, la niña australiana condenada por asesinato; ahora, la policía indaga y la atención de los medios vuelve sobre ella. La novela abre así una brecha entre la mujer que vive hoy y el nombre asociado a su pasado.

En el presente de Elsie irrumpen Persephone, una niña de siete años recién llegada al vecindario, y Joan, que parece tener algo contra ella. A medida que aumenta el interés público, Mabel decide tomar cartas en el asunto y contar su versión. La pregunta de fondo —si fue «mad» o malinterpretada— queda ligada a los temas de justicia y redención, sin que la premisa resuelva el misterio de su pasado.

La presentación de Mad Mabel perfila a su protagonista como gruñona y ferozmente independiente, con una taza de té y una réplica cortante siempre a mano. El resultado se anuncia como una historia de misterio con humor mordaz, centrada en una mujer que lleva décadas guardando un secreto y que vuelve a ocupar el centro de la atención.