En la novela Todas las noches, todas las ciudades, la policía interroga a Benedict Newman por asesinatos que coinciden con los de su último libro. El escritor sufre un colapso y, al despertar, habla y se comporta como Colt Star, el detective que él mismo creó. Dolores Redondo convierte la confusión entre autor y personaje en el punto de partida del misterio.

Nash Elizondo, su hija y único familiar vivo, debe hacerse cargo de Benedict. Ella queda implicada en una investigación donde su padre es sospechoso y cree ser quien puede resolver el caso. Esa doble posición reúne el conflicto familiar con una pregunta narrativa: qué ocurre cuando una identidad inventada ocupa la vida de su creador.