Cuando Julia conoce a Adrián, el vínculo abre una pregunta persistente: qué ocurre y qué realidad se interpone entre ellos y la pequeña familia que podrían formar. Julia decide atravesar ese desconcierto y tratar de descifrarlo a lo largo del tiempo.

En paralelo, vuelve sobre los recuerdos de su padre, un hombre que cambió una vida corriente para entregarse plenamente a un ideal. Las escenas que componen la novela alternan lo tragicómico con una ternura escurridiza; la narración avanza en cuenta atrás hacia un final anunciado, mientras la verdad permanece incierta.