Después del hockey, Eric Bennett tiene que enfrentarse a un reto nuevo: empezar a salir con hombres. La cuarta entrega de Game Changers lo empareja con Kyle Swift, un estudiante de máster que llega a Nueva York tras una ruptura y no quiere volver a enamorarse de alguien que no sea de su edad. Entre ambos surge un acuerdo sin compromiso, aunque sus expectativas no son las mismas.

La diferencia de quince años y la resistencia de Kyle a implicarse emocionalmente dan forma a una historia sobre deseo y límites. Para Eric, la relación también coincide con una etapa de cambios fuera del hielo; el relato plantea si podrán hablar con sinceridad de lo que sienten, sin anticipar cómo se resolverá su vínculo.