La singularidad tecnológica plantea una transformación que alcanza tanto a las máquinas como a sus usuarios: Ray Kurzweil revisa las proyecciones de La singularidad está cerca y pronostica que la inteligencia artificial podría igualar la capacidad de la mente humana en 2029. Para 2045, plantea una expansión radical de la inteligencia mediante la conexión de los cerebros con la nube.

La propuesta se despliega a través de tecnologías de alcance muy distinto: nanobots capaces de reconstruir la materia, avances que podrían prolongar la vida, impresión 3D aplicada a la industria y la medicina, y coches sin conductor. El libro también aborda los riesgos de la IA y la biotecnología, junto con las posibles consecuencias de estos avances para la sociedad.