Una defensora del turismo sostenible aparece muerta en circunstancias extrañas. En Bajamar, esa muerte se sitúa en una villa marinera del Cantábrico donde la especulación inmobiliaria tiene un peso decisivo. El crimen introduce una pregunta en un lugar atravesado por intereses enfrentados.

Ibon Martín vuelve al suspense con una protagonista descrita como influencer y con un entorno costero sometido a presión. La defensa de un modelo de turismo y los intereses económicos forman el contexto de la investigación. Los intereses del lugar rodean el misterio de esa muerte.