Occi cree que debe poder con todo y aplaza el cuidado de su salud mental. Para disimular el malestar prueba fórmulas de autoayuda y mensajes motivacionales, pero la historia no presenta el sufrimiento como algo que baste con corregir pensando en positivo.

La ayuda como posibilidad

Las conversaciones con Morons, su amigo, abren un espacio donde Occi puede ser escuchado y tomado en serio. Desde ese vínculo aparece la posibilidad de buscar ayuda profesional, junto con preguntas sobre cuándo pedirla y si hacerlo significa haber fracasado.

Escuchar también es parte del cuidado

Pablo R. Coca, psicólogo y creador del universo Occimorons, aborda la legitimidad de estar mal, quejarse y pedir que nos escuchen. La novela gráfica también pone el foco en la responsabilidad afectiva y en cómo el contexto puede contribuir al malestar, sin reducirlo todo a una cuestión individual.