En la Corriente del Golfo, frente a La Habana, Santiago, un pescador anciano, se mide con un marlín gigantesco. El joven Manolín y el mar completan el núcleo de esta historia, que plantea desde su premisa un desafío entre el ser humano y los elementos.

El combate sostiene una reflexión sobre la resistencia y el orgullo, y sobre la dignidad con que una persona afronta las dificultades de la naturaleza y sus propios límites. La novela corta mantiene el foco en esa lucha, sin apartarse de la escala íntima de sus protagonistas.

Hemingway narra la historia con una prosa económica y sobria: una lectura concentrada en la acción y en el vínculo entre el pescador, el muchacho y el mar. La obra fue una de las razones citadas por el Comité Nobel para concederle el Premio Nobel de Literatura en 1954.