Grange Copeland deja atrás su tierra y a su familia con la esperanza de encontrar un futuro mejor en el Norte. Pero la pobreza y el racismo que marcaron su vida en el Sur también están presentes allí; años después, su regreso a Georgia lo enfrenta a las consecuencias de la violencia en la generación siguiente. (18925, 18918)

La novela recorre tres generaciones de una familia negra en Georgia. En la más joven aparece una posibilidad de libertad: Grange asume el cuidado de Ruth, su nieta, y encuentra en ese vínculo el centro de una nueva etapa. Alice Walker construye así una historia familiar atravesada por el peso de la adversidad y por la esperanza, sin hacer de esta última una salida sencilla. (18925, 18918)