La Guerra Civil rompe la cercanía de dos hermanos gemelos y marca el rumbo de Ara que estem junts, de Roc Casagran. La novela aborda también el exilio y la vida en el campo de refugiados de Argelers, lejos de los grandes acontecimientos bélicos y desde la experiencia de sus protagonistas.

En medio de ese entorno, el humor negro aparece como una manera de afrontar el horror: hasta una cabanya precària es convierte en refugio imaginario, y las duras condiciones reciben nombres que las hacen parecer otra cosa. La historia suma a esa mirada sobre la supervivencia un hilo de amor.