La velocidad máxima de 55 millas por hora en las carreteras secundarias de Estados Unidos marca el ritmo de A 55 millas por hora. Guillermo Fesser aprovecha ese tempo para cruzar poblaciones remotas y examinar las raíces hispanas del continente, una exploración que llega a la conclusión de que la independencia de EE. UU. no habría sido posible sin esa contribución.

El autor recupera episodios que considera arrancados a la historia oficial, ubicándolos en lugares que hoy resultan insospechados. Muestra, por ejemplo, cómo la ciudad de Memphis aparecía cartografiada como el fuerte de San Fernando de las Barrancas, o cómo el primer desembarco en Manhattan correspondió a Juan Rodríguez, un afrohispano llegado de Santo Domingo en 1613.

El relato desplaza la mirada al puerto de Boston, donde nueve de cada diez monedas en las trece colonias eran pesos de plata españoles con el rostro de Carlos III. También traslada al lector al Despacho Oval, cuando William McKinley firma un cheque de 300 millones de dólares para intentar comprar Cuba a España, ilustrando la interconexión política y económica de ambos países.